"Te puedes sentar, viajero, en esta casa de piedras: es tarde tal vez bajo tu bandera, en tu patria. Aquí siempre es temprano y el fuego está por encenderse (...) Tú, si quieres permanecer o disolverte, puedes hacerlo. Lo único que se exige es azul"

Estas palabras de Pablo Neruda me parecieron oportunas y cálidas para darte la bienvenida. Sean, entonces, la puerta de entrada a mi casa de palabras. Con ellas y las de Octavio Paz comenzamos a navegar.

..... " La poesía /siembra ojos en las páginas /siembra palabras en los ojos /
..... Los ojos /se cierran. /Las palabras se abren."

jueves, 26 de septiembre de 2013

Detienen a la poesía

Por el umbral del cielo
viene la abuela
trayéndome manzanas
para la escuela.
 
Se detiene en la puerta
no quiere entrar.
Cae la lluvia de junio
sobre el cristal.
 
Yo froto las manzanas
con mi pañuelo
mientras borra caminos
el aguacero.
 
Toda la tarde hablamos
de aquí y allá
porque hay muchas maneras
de conversar.
De Los espejos de Anaclara
 
 
Escribí este poema para mi hija. Mi madre había muerto hacía tres años y ella seguía buscándola. Necesitándola. Cuando fuimos a Salto quiso ir al cementerio donde la habíamos dejado. No estaba allí. Tal vez en su casa, entre sus cosas… No, allí se hacía aún más fuerte la ausencia.
Lo escribí para ella. También para mí, claro. Mi madre me visita seguido, sobre todo los días de lluvia, sobre todo los días de junio. Es mi madre pero es, sobre todo y siempre, la Abuela. Todos la seguimos llamando así. Y todos la sentimos llegar, trayéndonos manzanas o lo que sea. Siempre trayéndonos algo.
Cuando encontré, por casualidad, este poema recogido en un libro para estudiantes, la primera reacción fue confusa. Primero, de cierto pudor por verlo “expuesto” así, solito, entre textos de otros autores. Sí, él ya había sido publicado, pero en un libro mío, de poemas, donde todos los demás en cierta manera lo abrazaban, lo contenían. Después me dije que era una tontería: era bueno que él, justo él, hubiera sido seleccionado. Sin duda hay muchos nietos que buscan. Tal vez fuera para ellos un consuelo saber que algún día de lluvia, con sólo proponérselo, el reencuentro puede ser posible.
Pero cuando releí el poema me sorprendí: vi que algunas palabras habían sido sustituidas por espacios en blanco. Por ejemplo, donde escribí Se detiene en la puerta había sido suprimida la primer palabra y debía seleccionarse, entre las opciones planteadas - me, te y se- la que el estudiante considerara correcta. Había otros dos ejercicios similares, pero me detuve en este, confundida. Yo había escrito se detiene pero ¿era esta la opción correcta? Porque sin duda mi madre también me detiene: no debo cruzar ese umbral, y también te detiene a ti, mi hija: tú y yo pertenecemos todavía a este lado oscuro donde seguimos buscando y preguntando. Hay un umbral, invisible pero cierto donde todos – me, te, se y nos- debemos detenernos porque aún no nos es dado develar el misterio.
Las instrucciones decían que el estudiante debía ser capaz de resolver los tres ejercicios en treinta minutos de trabajo autónomo. Ha pasado ya ese tiempo y yo me sigo preguntando. Intuyo que mis preguntas van por un lado distinto al de la mera concordancia del pronombre y el verbo. Pero no logro comprender por qué se eligió este poema, cualquier poema, para resolver ese aspecto.
Guardo como un tesoro un viejo libro -1968- del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal llamado, precisamente, Poesía. En el prólogo, firmado por Carlos Alberto Garibaldi, las palabras al maestro son estas: “Es común utilizar el poema en la enseñanza del idioma, particularmente en lo que se refiere a conocimientos gramaticales. Es necesario un uso muy cauteloso y sutil. El solo intento de explicar un poema o de someterlo a examen gramatical, puede hacer estallar el claro espejo de su armonía, desvanecer su sortilegio, convertirlo en material inerte de laboratorio, fatigar la poesía y hacerla estéril como valor estético.”
En el texto donde está seleccionado mi poema las palabras al maestro dicen que “se trabaja en los niveles macro y microestructural tratando aspectos como jerarquización y ordenamiento de información textual, análisis de relaciones lógicas entre ideas, reconocimiento de la progresión temática, relaciones léxicas y referencia pronominal”
No creo que mi poema pueda aportar nada en esos temas. Yo sólo quise ayudar a mi hija a entender dónde estaba la abuela.
 
 
 
 
 
 


viernes, 24 de mayo de 2013

La dueña de los crosepos

Así me dijo un niño, hace muchos años, cuando le mostré una fotografía de Elsa Bornemann. Ella les enseñó el poder generador de la palabra, la que echábamos a volar en clase y anidaba, no en los diccionarios, sino en la imaginación de cada uno.
Recuerdo el desconcierto inicial cuando oyeron la palabra crosepo: ¿cómo es posible? ¿Una palabra que no existe? Entonces ¿se pueden inventar palabras? Y de inmediato el juego, el disfrute: al conjuro de la palabra, dicha primero en secreto, o a gritos, con miedo, con alegría o asombro, escrita con gruesos caracteres en el pizarrón o tímidamente en el borde de una hojita, el ámbito de la clase se iba llenando de crosepos temibles, de afilados colmillos, suaves pétalos mágicos o ruedas de fuego.





Me es grato imaginar ahora a Elsa en un calpo de ligubias. Sin duda es un hermoso lugar. Los niños y los crosepos la saludan.





 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Una llorona diferente

¿Qué magia especial tiene para nosotros la leyenda, ese relato situado en un espacio impreciso entre el mito y la realidad? ¿De donde viene su atracción, ese halo de misterio que envuelve las palabras y atrapa a grandes y chicos por igual? Tal vez lo que convoca es la posibilidad de dar fundamento a una cultura al integrar un elemento en lo cotidiano, en la historia de una comunidad. Saber que allí mismo, en ese río, en esa calle, en la casa abandonada de la esquina ha ocurrido -y vuelve a ocurrir cada vez que lo contamos- un hecho fantástico, nos hace sentir que formamos parte de un universo particular.

Y cuando decimos leyenda entre los niños inmediatamente surge la figura de La llorona, personaje que ha trascendido fronteras apoderándose de formas de comunicación poco comunes al género: películas, canciones, libros, y aún programas de televisión. Todos han oído hablar de La llorona, todos conocen una versión distinta del relato. Y la discusión se plantea: ¿cómo es. en realidad, la verdadera historia de La llorona?

Al comenzar a investigar queda en evidencia el principal rasgo de la leyenda: su multiplicidad de versiones que, más allá de algunos elementos comunes, recoge particularidades de cada región, de cada país. Y se suceden las lloronas: la mexicana, tal vez la más conocida y arraigada en la tradición, pero también la Pucullén chilena, la María Pardo de Antioquia, la Tarumama de Pasto, y hasta nuestra llorona local, la del Parque Rivera que, al igual que todas sus hermanas, vaga en las noches clamando por sus hijos perdidos. Porque si bien algunas han matado a sus hijos y otras los han perdido por un descuido o por un accidente, en todas son idénticos el desconsuelo y el sufrimiento.

Conocida entonces esta característica especial de la leyenda, la tentación de crear una leyenda barrial es muy grande. La zona donde se ubica el colegio, fuertemente comercial, provee de escenarios muy sugestivos.  Y las propuestas de los niños se multiplican: una llorona perdió a sus hijos arrojándolos por la escalera mecánica del shopping, cansada de oírlos decir: -Mamá, comprame, comprame!, otra se olvidó de ellos en la calle cuando entró en el spa a hacerse un tratamiento de belleza, una tercera vio, aterrada, cómo los niños la abandonaban por alcanzar un combo de comida rápida que los premiaba con los últimos aliens y monstruos.

Era evidente -y gratificante- adivinar cierta visión de crítica social en los textos. Sin duda la intensa movida comercial de los días previos, con motivo del día de la madre, había disparado la reflexión de los pequeños autores. Tal vez también la correspondiente avalancha de frases hechas de estos días sobre el amor inconmensurable de las madres haya influido para que en todos los textos las madres reaparecieran después como figuras fantasmales llorando por sus hijos.

Una propuesta, sin embargo, da un giro inesperado: la madre compra un automóvil cero quilómetro y sube en él con sus hijos. Pero en seguida ve un accesorio para el coche que se le antoja imprescindible. Baja a comprarlo y cuando vuelve ve, desesperada, como dos jóvenes suben al auto y se van en él, llevándose a los pequeños. Desde entonces, en las noches de luna, se puede ver la silueta blanca de una mujer que cruza la calle clamando, lastimera: ¡mi auto! ¡mi auto!

martes, 7 de mayo de 2013

Análisis de texto

Todo es un texto -le dije a mis alumnitos de quinto año- todo puede ser leído, no únicamente los libros. Si vamos por la calle observando veremos textos en la cara de las personas, en los árboles, en las veredas.
Él me escuchaba, entrecerrando los ojos tras los lentes, entre escéptico y divertido. Pudo más la picardía que el convencimiento cuando me contestó, reprimiendo una sonrisa: - Sí, yo casi piso un texto al entrar hoy a la escuela.
Las risas de los compañeros premiaron el comentario. Lo felicité por haber podido leer a tiempo, antes que "el texto" se pegara a sus zapatos.
Y comenzamos a analizar: ¿quién sería el autor de ese texto? -Un perro, sin duda.
Pero en seguida surgieron otras opiniones: -¡No, el que le dio de comer! -¡Tampoco! Fue la perra que tuvo al perro. -¡No, fue Dios que hizo a todos los perros!
¿Y cuál será la idea fundamental que podemos extraer de esa lectura? Ahí sí hubo consenso: que en la vida tenemos que aprovechar lo que nos sirve y deshacernos de lo que no nos sirve.
Me fui satisfecha: para un primer acercamiento a la poesía no está nada mal.

domingo, 5 de mayo de 2013

De bibliotecas y congresos

Ser invitada a participar en un congreso es siempre grato. Conocer otras realidades, compartir experiencias con personas que tienen inquietudes similares a las nuestras, reencontrarse con viejos amigos, todos son motivos propicios para aceptar la invitación con alegría y entusiasmo. Cuando a ello se agrega un tema como Bibliotecas Escolares, en el que, más que especialistas, hemos sido víctimas por carencia, durante treinta y cinco años de trabajo, sentimos que el desafío es mayor aún. Pero creímos que también desde ese lugar podría aportar algo nuestra mirada y que sería enriquecedor el intercambio. Por fortuna, no nos equivocamos. Porque el 11er. Congreso Nacional de Lectura de Fundalectura y Primer Encuentro Internacional de Bibliotecas Escolares constituyó una oportunidad para reflexionar, para discutir enfoques y estrategias pero, por sobre todo, para poner el tema en la agenda pública.
Conferencias, mesas redondas, orientaciones prácticas y experiencias se sucedieron durante tres días para dar un panorama amplio sobre la situación de las bibliotecas escolares en diferentes países y también sus retos para mejorar los aprendizajes y construir la ciudadanía del siglo XXI.
En lo personal, nos referimos a la poesía - Un lugar para la Cenicienta: inclusión de la poesía en las actividades de la biblioteca escolar- y debatimos, además, en una mesa redonda sobre la pertinencia de un bibliotecario escolar o un maestro bibliotecario. Siempre he tenido la impresión de que estos aspectos son relativos: estoy convencida que, cuando una iniciativa tiene éxito es porque detrás hay, más que una gran infraestructura o una formación académica, una persona entusiasta y que ama lo que hace. Compartí entonces las experiencias de personas que, no sólo en mi país sino de otros puntos, desde Tijuana hasta Asturias, de Oaxaca a Fraga, han hecho de la promoción de la lectura la herramienta fundamental de su hacer educativo.  Me alegró comprobar que hubo consenso en afirmar que sólo puede ser un buen bibliotecario aquel que es, irremediablemente, lector. Entusiasmo y continuidad en la tarea fueron señalados como los dos elementos imprescindibles para que la labor del bibliotecario fuese eficaz.
La simultaneidad de algunas actividades del Congreso no nos permitió acceder a todas, pero todas aquellas en las que estuvimos presentes nos aportaron algo a nuestro hacer.
Por otra parte, el marco de la Feria Internacional del Libro propició el encuentro con libros, editoriales, autores y actividades varias.
Y como complemento a todo esto, tuvimos el privilegio de cuatro días en Medellín, conociendo la experiencia de las bibliotecas públicas de Comfenalco, la labor de la Fundación Ratón de Biblioteca y el Programa Buen Comienzo de atención a la primera infancia.
Gracias a los compañeros que, aún estando lejos, aportaron con sus comentarios, pero sobre todo con su quehacer diario, elementos para construir nuevas realidades.


 Escolares en la Feria Internacional del Libro Bogotá 2013
 

 Stand de Portugal, país invitado de honor
 
 
Antigua Casa Barrientos, hoy Casa de Lectura infantil,
espacio de Comfenalco en Medellín
 
 
Sala de descanso en unos de los locales del Programa Buen Comienzo
 

Intercambio con grupo de jóvenes en La Avanzada, Medellín

 
Sala de Juegos en el Parque Biblioteca España




jueves, 11 de abril de 2013

Superhéroes digitales


Los niños de la escuela Minerva, en Totontepec, los mismos que me han regalado ese hermoso muro blanco donde colgar mi poema, traducido a su lengua, admiran a los superhéroes. Nadie como ellos, dicen, para volar, defender a los débiles, poner sus superpoderes al servicio de los demás.
Lo cierto es que ayer recibí la noticia que esta tarde los niños de la escuela Minerva se comunicarían conmigo por chat. A la hora convenida llegó el primer mensaje:

- Hola, acá no hay servicio de cámara pero de las siete máquinas ya están escribiéndote los niños.

Me imaginé entonces la cara del encargado del pequeño ciber cercano a la escuela al verse invadido por esa pequeña y ruidosa multitud que pronto se adueñó, en pequeños grupos, de las computadoras disponibles. Y llegó el primer mensaje de los niños:

- Somos Oliver y Erickh.
- Hola, muchachos! Qué alegría! Hasta mi perro ladra saludándolos. Se llama Tucho.
- Mi perro se llama Bendxy
- Mucho gusto, Bendxy. Tucho te manda un apretón de pata.
- jaaajajajaj! Y yo lo agarro.

 Y aparecieron nuevas voces. Bueno, en verdad no eran voces, pero hasta me parecía oírlas:

- Somos Alma y Yair, ¿como estás, Mercedes? Acá estamos Arlen y Jaqueline, el director nos trajo al ciber para platicar contigo. Somos Henry y Daniel, te queremos contar que jugamos fútbol y nos trepamos a los árboles. Acá estamos Nadia, Rosa y Fanny ¿cómo son las estrellas del cielo de Uruguay? Somos Citlali, Celeste y Lilia ¿hay un volcán cerca de donde vives?

Durante casi una hora, asediada desde siete máquinas, contesté preguntas, registré pedidos (un poema de superhéroes, otro de un osito de azúcar, para mí uno de estrellas!) agradecí regalos (te vamos a hacer un abanico de papel!) hasta que al final, prometiendo repetir la experiencia, nos despedimos:
Besos! ¡Y ladridos!  adióooooooooos!

Me cuenta el director que se fueron emocionados y felices, que fue algo hermoso y enriquecedor. Sin duda lo fue, al menos para mí. Y me quedo pensando en cuánto nos quejamos, a veces, de la falta de recursos, de tiempo, de bibliotecas adecuadas, de oportunidades. Es evidente que los niños de la escuela Minerva no tienen computadoras personales, no sé si tendrán una biblioteca con el acervo apropiado ni si reciben frecuentemente visitas de escritores. Pero sé que tienen un director, Víctor Fuentes Martínez, que posee superpoderes: puede hacer volar las palabras, saludarse a los perros, intercambiar estrellas, humedecerse los ojos y latir más fuerte el corazón. ¡Con razón los niños de esa escuela admiran a los superhéroes! Los que tienen creatividad, entusiasmo, compromiso, amor a lo que hacen.
Si ven entonces una estela en el cielo mixe de Totontepec, no se pregunten: ¿Es un pájaro? ¿Un avión? No, sin duda es Victormán!

domingo, 7 de abril de 2013

En los dedos del viento

En los dedos del viento
pasan las nubes
y los globos perdidos
 que al cielo suben.
Giran veletas,
suspiros de las novias
y los poetas.
 
En los dedos del viento
vuelan las hojas,
cabellera de otoño
 dorada y roja.
Viaja la vida
en el polen callado
 y en la semilla.
 
En los dedos del viento
 se van los besos
soñando con caricias
y con regresos.
Flotan canciones
que entibian de ternura
 los corazones.
 
En los dedos del viento
 quiero viajar.
Él me dará alas
 para soñar.
 
Dedos del viento,
¡qué vuelen las palabras
 del sentimiento!