"Te puedes sentar, viajero, en esta casa de piedras: es tarde tal vez bajo tu bandera, en tu patria. Aquí siempre es temprano y el fuego está por encenderse (...) Tú, si quieres permanecer o disolverte, puedes hacerlo. Lo único que se exige es azul"

Estas palabras de Pablo Neruda me parecieron oportunas y cálidas para darte la bienvenida. Sean, entonces, la puerta de entrada a mi casa de palabras. Con ellas y las de Octavio Paz comenzamos a navegar.

..... " La poesía /siembra ojos en las páginas /siembra palabras en los ojos /
..... Los ojos /se cierran. /Las palabras se abren."

martes, 22 de noviembre de 2011

Más sobre álbum ilustrado

Todos los libros que caen en nuestras manos estos días se han vuelto motivo de duda y análisis ante lo candente del tema "álbum ilustrado".
Se hace camino al andar, dice Machado, de modo que, sin pretender arribar a ninguna conclusión, seguimos compartiendo nuestras reflexiones.
Hemos leído ahora La cartera de mi abuela, cuento de Magdalena Helguera ilustrado por Verónica Leite.
En las primeras páginas las ilustraciones van acompañando el texto, pero cuando la cartera se abre y algunas cosas salen volando, texto e ilustración toman caminos diferentes: por el de la imaginación van las palabras de la abuela mientras anuncian el increíble contenido de su cartera - los dientes del gigante Anicetón, las sábanas de Pulgarcito, el tesoro de Pirata Alpargata- , mientras que la ilustración nos va mostrando objetos más cotidianos y simples: el peine, un pañuelo, algunas monedas.
Suponemos que, en el proceso de creación de la historia, esos aspectos han debido tenerse en cuenta desde el principio; indudablemente en este caso la ilustradora no completó la historia ni siquiera la interpretó, sino que tuvo parte en la misma desde el comienzo, tomando bajo su responsabilidad la visión más cercana a la "realidad".

Ejemplo totalmente diferente al que planteáramos de Kassunguilá, donde las ilustraciones profundizan e interpretan el texto, La cartera de mi abuela, no obstante, participa en muchas de las especificaciones del libro-álbum. Sin duda se utilizan aquí dos lenguajes y, más allá de cuál de los dos predomina, la ilustración dice lo que no expresa el texto, y viceversa.
¿Contribuye en algo este planteo a la discusión sobre el tema? ¿Aporta alguna luz sobre el asunto o simplemente lo confunde más? No lo sabemos, pero creemos que siempre es bueno hacer públicas nuestras reflexiones.
En definitiva, multiplicar las preguntas sin pretender llegar jamás al territorio seguro de las respuestas es, paradójicamente, la única manera, apasionada y entusiasta, de avanzar.

2 comentarios:

  1. Hola, Mercedes. Ante tu pregunta (por mail) y suposición de que la relación realidad/fantasía tuvo que ser tenida en cuenta desde el principio, te copio parte del cuento original, que anduvo yendo y viniendo mucho tiempo hasta que encontró "libro donde vivir".
    Como puede verse, tiene algo de "texto dramático", con esas explicaciones que se parecen a las "didascalias" de las obras de teatro. No sé si aportará algo, pero aquí va:
    La cartera de mi abuela
    Magdalena Helguera
    (El texto en itálicas es información para el ilustrador.)
    ....................................
    De pronto la cartera se abre y la mitad de lo que tiene adentro sale volando como las palomas de la galera de un mago. La abuela ataja las cosas (como una malabarista) y las ordena sobre la mesa:
    - ¡Los dientes del gigante Anicetón! ─anuncia. (Un peine)
    - Las sábanas de Pulgarcito... (Dos pañuelos) ...y las llaves de Barba Azul. (Llavero)
    - El tesoro de Pirata Alpargata... (Un montón de monedas y billetes arrugaditos.) ...y el cofre del tesoro, vacío, para engañar a Bucanero Fiero, su mortal enemigo. (Un monedero)
    - Aquí falta algo ─dice la abuela, y mete su nariz en la boca de la cartera.
    - ¡Cuidado! ─grito yo. La cartera puede cerrar la boca de golpe y morderla. Pero mi abuela es valiente y no tiene miedo al peligro. (Cartera con dientes de tiburón)
    ─ Vamos a ver ─dice─, creo que encontré una cosa.
    Parece que va a sacar algo para mí, pero es sólo un ojo de buey del barco de Alpargata. (Un espejito redondo)
    Ahora encuentra una botella con mensaje (frasco de perfume), una anaconda marina (papel higiénico) y un par de pulpos enamorados (guantes).
    - A ver, a ver, tiene que estar por algún lado ─la abuela revuelve y la cartera le traga la mano y el codo y el brazo entero.
    - ¡Aquí está! ─dice de pronto la abuela─. ¡El galeón perdido de Pirata Alpargata! (Una hoja de papel.)
    - ¿Un galeón? (Cara extrañada del niño frente a la hoja.)
    - ¿Un galeón? (Primer plano de la hoja. Aquí el que se pregunta es el lector. Luego, sin texto, ilustración de las manos de la abuela, en varios pasos, plegando la hoja en forma de barco.
    ....................................
    (Aclaración: Aquí no salen las itálicas -cursivas_, pero la información para el ilustrador son los textos que aparece entre paréntesis, que no forman parte del cuento).

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  2. Lo sospeché. Tu aclaración sirve, entonces, para plantear una nueva pregunta: más allá de cuántas personas lo realicen y de la preminencia de uno u otro lenguaje, el libro álbum ¿nace de un impulso creador único? ¿Será por eso que es necesario conocer el proceso de su realización? En este caso la escritora misma creó las ilustraciones, aunque no las haya realizado. ¿Puede lograrse lo mismo trabajando escritor e ilustrador independientemente? Gracias, Magdalena! Buenísimo tu aporte!

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